Los Grupos Familiares Internacionales de S-Anon

¿Qué es el Sexolismo?

Si este es su primer contacto con un programa de doce pasos, le pedimos que no trate de analizar, diagnosticar o etiquetar el comportamiento de otra persona. Lo más importante para nosotros, como miembros de S-Anon, es saber que el sexolismo es una adicción como cualquier otra, con los mismos elementos de pérdida de control, tendencia a continuar con el comportamiento dañino a pesar de las consecuencias negativas y necesidad de continuar con la misma conducta para obtener el mismo resultado. También, al igual que otras adicciones, el sexolismo afecta a toda la familia.

No importa cuál sea la manifestación del sexolismo que puede haber encontrado un pariente o amigo, le aseguramos que usted no está solo. Hemos incluido una lista parcial de los comportamientos por los que  otros miembros de S-Anon han sido afectados con el paso de los años. La lista tiene la intención de ofrecer a los recién llegados una manera de saber que no están aislados ante los problemas de vivir o haber vivido con el sexolismo activo. Usted puede, o no, haber encontrado alguno o todos de los siguientes ejemplos de consumo: relaciones sexuales con mujeres u hombres, sexo con niños dentro o fuera de la familia, sexo con prostitutas u otros extraños, sexo por teléfono o por cualquier otro medio electrónico, uso compulsivo de la pornografía, masturbación, fantasía, voyeurismo, exhibicionismo, masoquismo, sadismo, violencia sexual, abstinencia sexual, sexo con animales, o algun otro tipo de consumo, le aseguramos que usted no está solo. Cuando hable con los miembros de S-Anon, encontrará a otros que han vivido con los mismos tipos de comportamientos sexólicos. Aunque se sienta único en su grupo local de S-Anon, puede estar seguro de que alguien en la hermandad de S-Anon también ha tenido experiencias y sentimientos similares.

En S-Anon consideramos los comportamientos sexólicos como síntomas de una enfermedad, acciones inaceptables realizadas por personas enfermas que no tienen poder sobre la lujuria. A través del trabajo del programa S-Anon, muchos de nosotros hemos superado sentimientos fuertes, que no nos correspondía cargar, de vergüenza o culpa que surgieron a raíz de estar estrechamente relacionados con esta enfermedad "vergonzosa". Hemos llegado a comprender y aceptar que no somos responsables de las acciones de los demás y que esas cargas de vergüenza y culpa no nos corresponden por derecho. Nuestra solución depende de mantenernos centrados en nuestro propio camino personal de recuperación y permitir que el sexólico haga lo mismo.